1 dic 2011

El trato de Tobar

En la oficina del doctor Gabriel, quien hablaba con su asistente y aprendiz Alexandra...

-Doctor, nunca lo he visto con una pareja.

-Alexandra.

-¡Si!

-¿Recuerdas el trato de Tobar?

-¿El trato de quién?

-Tobar, un hombre excepcional, rey de alguna de las islas en la antigua Grecia. Se le reconocía por ser prepotente en sus juicios y de decisiones rápidas, que le valieron la victoria en más de una batalla. Se le llamaba el posibilitador pues tenía un fuerte poder de convencimiento, además de un genial intelecto a la hora de programar alguna campaña. No había cosa que no pudiese lograr.

-Y eso era… ¿por qué?

-Buen pues, él tenía un secreto. Poseía los huevos de una criatura mitológica, nadie sabe de cual. Algunas leyendas feudales hablan de un dragón de fuego, mientras que ciertos escritos romanos, señalan que eran los mismos descendientes de Medusa sin nacer, incluso hay relatos persas que narran de los huevos de Tobar, como el par de objetos más poderosos del planeta. Sin embargo, como en toda historia épica, el héroe, tenía un punto débil.

-¿Por qué me suena familiar?

-Todo lo que le pasase a sus huevos, le sería físicamente transmitido.

-Pero los tenía protegidos…

-Tobar un día, visitaba a uno de sus mejores amigos, para tener una orgía con sus esclavos y aprendices. Cuando de repente, la caravana se detuvo. Tobar salió de su tienda cargada, y reprendió a sus hombres por el alboroto, hasta que vio el porqué de este. La más hermosa de las criaturas sobre la faz de la tierra, se alzaba frente a sus ojos, tenía que ser suya. Tobar la siguió al bosque. Y, tal vez, por horas, días, meses o años, Tobar buscó y buscó hasta que se encontró con el bello ser y la sometió. Una vez juntos, se aparearon como animales durante el tiempo que pudieron. Tobar le pidió que lo siguiese por un tiempo más, que estuviese con él y ella le propuso un trato.

-Que era…

-Ella se quedaría con Tobar para siempre y tendría el control total de sus huevos. Tobar accedió.

-¿Y cuál es el problema?, ella siempre estaría con él y protegería los huevos.

-Exacto.

-No entiendo.

-No espero que lo hagas.

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