2 jun 2011

El "espejo" de la verdad...


Era una mujer inteligente, dedicada, ambiciosa, emprendedora; adjetivos que él no conocía. Ella estaba por terminar la universidad y él, por otro lado, no sabía qué hacer con su vida. Por cosas que muchas veces uno no sabe cómo explicar, tuvieron una que otra salida.
 Ella aceptaba más que por curiosidad, por querer saber qué había detrás de aquel muchacho "divertido" y juerguero que le escribía y decía cosas bonitas. Él, ilusionado y embobado por su deslumbrante frescura e intimidante inteligencia, solo quería pasar con ella unos minutos para intentar robarle un beso, o una caricia, quería conocerla y tratar de enamorarla, pero era torpe y estúpido, no sabía cómo hacerlo y en vez de eso hizo todo lo contrario, la alejó y la dejó ir. 

Hubo un tiempo en que todo parecía ir muy bien, se encontraban y bailaban abrazados, todo parecía desaparecer por un instante y ellos eran los protagonistas de la noche, él la buscaba invitándola a bailar y ella aceptaba. Se miraban, se reían, él le decía lo linda que estaba y ella lo besaba, él acariciaba suavemente su rostro y ella lo abrazaba con una espontanea dulzura. Todo era abrazos, besos, caricias e ilusiones. Para él eran bailes casi mágicos, ficticios e irreales; para ella... nunca supe que fue para ella, no tuve la oportunidad de preguntárselo. Pero para no hacer de la vida de él tan desquiciada, supondré que ella también tuvo una sensación mágica en esos bailes.

Él, como estúpido que es, hizo todo lo que no debió de hacer. Se dejó llevar por sus emociones y salió con otras chicas; se dejó llevar por su alcoholismo y se emborrachaba en cada fiesta y reunión a la que iba; hizo caso omiso a las advertencias que aparecían en su camino; se dejó llevar por sus sentimientos y se enamoró de ella, se asustó, se aterró, como si un huracán estuviera apunto de derrumbar su casa. Es por eso, también, que sentimiento y pensamientos totalmente negativos y oscuros se apoderaron de su ser, ciego  de lo obvio no tuvo el coraje de hacerle frente y solo se dejo vencer, al verse en un espejo veía a un borracho, descuidado, conformista, relajado e inmaduro ser que no era lo que ella merecía, así que, tomando la decisión mas estúpida se su vida y según él para evitarle cualquier molestia en un futuro, desapareció sin siquiera despedirse ni explicarle nada a nadie, sólo se fue.

La oscuridad de su interior se acrecentaba con el paso de los días, pensamientos cada vez más negativos invadían su cabeza, pero aguantó, se hizo fuerte y salió poco a poco hacia adelante. El ir y venir de su figura le dieron paz durante un largo periodo, sus recuerdos se convirtieron en pastillas para el resfrío que aliviaban todos los síntomas. Poco a poco se hacían menos indispensables y necesarias las salidas, las borracheras, los narcóticos y lo demás. Se hizo dueño de su destino, rompió el espejo y decidió ir a buscarla... 

1 comentario:

  1. Penosa historia de un aficionado y triste escribidor que por ratos intenta desahogarse con "cuentos" como este.

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